Hay personajes que uno sabe que van a terminar siendo grandes, pero que en el momento justo de la historia todavía no lo son. Eso es exactamente lo que pasa con Ramses en el episodio 14 de Red River, según el repaso que hizo Anime News Network sobre esta entrega. El futuro Faraón de Egipto, el que la historia recordará con reverencia, acá es apenas un pibe creído, un poco insoportable, que no puede sacarse de la cabeza a Yuri.
¿Suena raro? Tiene sentido si uno piensa en cómo funciona Red River como relato: la serie se mueve entre la mitología, la intriga palaciega y el drama personal, y buena parte de su encanto pasa por mostrar a sus figuras históricas antes de que se vuelvan monumentos. Ramses todavía no es el gobernante imponente que la posteridad va a admirar. Es, como lo describe la reseña, "just some cocky bastard", alguien que todavía tiene que recorrer un camino largo antes de merecer ese lugar en los libros.
La obsesión con Yuri
Lo que sí queda claro en este episodio es que Yuri se convirtió en un centro de atención ineludible para él. No se trata de un interés pasajero ni de una curiosidad menor: la fascinación que siente hacia ella parece atravesar buena parte de sus decisiones en este tramo de la trama. Y ahí es donde el relato encuentra su tensión, porque Ramses todavía no sabe bien cómo procesar eso que siente, y esa inmadurez se nota en cada gesto, en cada comentario arrogante.
Vale la pena pensar en el contexto más amplio de la obra. Red River, basada en el manga de Chie Shinohara, construye su universo alrededor del traslado de Yuri a un Egipto antiguo convulsionado por luchas de poder, traiciones palaciegas y profecías que se cumplen de maneras inesperadas. En ese tablero, Ramses ocupa un lugar central: es una de las piezas que terminará definiendo el destino del reino, aunque en este punto de la historia todavía esté lejos de mostrar la madurez que se espera de alguien destinado a semejante trono.
La reseña de Anime News Network no ahorra ironía al describir a este Ramses juvenil. Hay algo casi cómico en ver a un personaje que la historia terminará recordando como un gran líder, comportándose con la soberbia típica de alguien que todavía no entendió del todo las consecuencias de sus actos. Esa distancia entre lo que será y lo que es ahora mismo parece ser, precisamente, parte del atractivo narrativo del episodio 14.
Y después está Yuri, claro, que funciona como el catalizador de todo este proceso. Su presencia despierta en Ramses reacciones que él mismo no termina de comprender del todo, y eso genera un contraste interesante con otros personajes de la trama que ya tienen una relación más definida con ella. ¿Es amor, es capricho, es simple curiosidad de un joven acostumbrado a tener todo lo que quiere? El episodio parece dejar la pregunta abierta, invitando a quienes siguen la serie a especular sobre cómo evolucionará ese vínculo.
Más allá de la anécdota puntual del capítulo, lo que queda flotando es esa idea de observar a una figura histórica en construcción. Red River siempre jugó con esa tensión entre el mito y la persona, entre lo que la Historia con mayúscula va a contar sobre Ramses y lo que realmente está viviendo en este momento de su adolescencia o juventud. El episodio 14, según se desprende de la cobertura de Anime News Network, profundiza justamente en ese costado más humano y menos solemne del personaje, antes de que termine de convertirse en la figura que todos conocen.






